Beirut, Líbano. — La frágil tregua entre Israel y el Líbano se vio sacudida este jueves 22 de mayo por una nueva oleada de bombardeos en el Valle de la Bekaa, una región que se había mantenido al margen de las acciones militares de mayor envergadura durante el último mes.
Ataques nocturnos en la Bekaa
De acuerdo con información de la Agencia Nacional de Noticias del Líbano (ANN), cerca de la medianoche, aviones de guerra israelíes ejecutaron al menos seis ataques. Cinco de los proyectiles impactaron en las inmediaciones de la localidad de Brital, mientras que el sexto golpeó una zona montañosa en el distrito de Baalbek. Hasta el cierre de esta nota, se reportaba la presencia constante de cazas sobrevolando la zona a baja altitud.
Este incidente se suma a la reciente incursión del lunes 18 de mayo, cuando un bombardeo en la misma región cobró la vida de un presunto mando de la Yihad Islámica Palestina y su hija adolescente.
Sobrevolando la capital
La tensión también se trasladó a Beirut, donde el estruendo de los aviones de combate israelíes pudo escucharse en diversos puntos de la capital. Aunque la ciudad no ha sufrido ataques directos desde el inicio de la tregua a mediados de abril, los sobrevuelos han generado incertidumbre, recordando las acciones previas dirigidas contra suburbios del sur, conocidos como Dahye, bajo el argumento de eliminar objetivos específicos de Hezbolá.
Una tregua puesta a prueba
A pesar de que el cese de hostilidades fue extendido recientemente por 45 días adicionales, los ataques israelíes en territorio libanés no han cesado. Las acciones se concentran principalmente en la región meridional, donde además se reportan demoliciones sistemáticas de viviendas.
El impacto sobre la población civil ha sido devastador. Apenas el 13 de mayo, una serie de bombardeos en Arab Salim, Al Namiriya y Roumine dejó un saldo de al menos 25 víctimas mortales, incluyendo a numerosos niños. Organismos locales han advertido que las familias libanesas se encuentran atrapadas en medio del fuego cruzado, denunciando que, aunque existe un acuerdo diplomático vigente, la violencia se ha convertido en una constante que ignora la protección de los civiles.
Hasta el momento, Israel no ha emitido una postura oficial detallando los objetivos específicos de esta última incursión, mientras la incertidumbre se apodera de los residentes de las zonas afectadas ante el temor de una nueva escalada en el conflicto.